viernes, 5 de agosto de 2016

El cafetico de los viernes.

Buenos días de viernes de agosto, ¿YA?!!!!! Madre del amor hermoso lo que corre el reloj, el tiempo y el verano...

Empezamos este cafelito, yo un colacao, que sólo me faltaba aumentar también mi ritmo cardíaco, hablando sobre lo rápido que se me está pasando esta vida...A nadie le parece que algo ha debido pasar en los últimos tiempos para que cada vez corra más el asunto, ¿dónde quedaron aquellas laaaaaaaaaargas tardes de verano?, aquellas siestas interminables viendo sufrir en la tele a un puñado de muchachos cuesta arriba en sus bicicletas, ese desear que empezara la rutina porque estabas hasta las orejas de ocio....

Y me aplico a mí misma el consejo de disfrutarla al máximo, empaparme de momentos, de recuerdos y disfrutar cada sonrisa, cada abrazo y cada beso pringoso, dulce o baboso que me den y de.

Se está poniendo melancólico el cola cao, me comeré un donete para alegrar el asunto.

Hace unos días leía un artículo en el que se hablaba precisamente de eso, de que hemos perdido la costumbre a disfrutar. Creo que es totalmente verdad en la mayoría de la especie humana, y es un gran error, porque cuando seas viejo y te pares a hacer balance de lo pasado, no te hará sonreír lo que corrías para llegar al trabajo, ni los fines de semana que te quedaste sin salir a charlar con los amigos, ni el viaje que se te quedó en el tintero, te hará marcar esa arruguilla en la comisura del labio todo lo que disfrutaste una comida con sobre mesa de horas, o la charla tirada en la arena de la playa con tus hijos durante horas, o dejarte enterrar a la orilla del mar por una cuadrilla de mocosos...

Y eso pienso hacer yo, jugar más con mis hijos y limpiar menos, disfrutar más de los momentos y olvidarme de todo cuando esté con mi gente, no decir que no a ningún plan que me apetezca por si mañana no me llega el presupuesto para una super tv plana con acceso a internet...

Voy a usar menos las tecnologías y buscaré la inspiración en lo que me rodea. Y sobretodo entregaré mi cuerpo entero y mi energía a hacer reír cada día a quienes me rodean, porque creo firmemente en la premisa de que una sonrisa vale más que todo el oro del mundo.

A sí que ya sabéis apliquémonos un poquito esta filosofía y "melenas al viento y a vivir el momento"



La foto no es mía pero me parece de lo más tierno, ojala lleguemos a esa edad con todas las ganas de seguir apoyándonos el uno en el otro y con la confianza absoluta de que somos tal para cual...