lunes, 26 de octubre de 2015

To lo hago yo. DIY las normas de mi casa.

Y hoy por ser hoy y por estar como estoy os enseño las normas de la casa especialmente diseñadas para salvaguardar el alma y agrandar la felicidad...

Éste proyecto lo tenía guardado en la recamara muuuuuuuucho tiempo, y ¡por fin! vio la luz.
No olvidéis que su cometido no es sólo decorar ese rincón, si no tenerlo bien presente, y entre lucha por que se coman las judías y pelea por que recojan sus trastos, también está bien aplicar la lista de normas y besarnos,abrazarnos y hacernos cosquillas para que el infinito hasta el que nos queremos se aleje cada día un poco más...





Hacernos cosquillas es mi norma favorita, porque no importa cuan estresada esté, o lo larga que haya sido la última rabieta de María, o incluso lo mal que se le haya dado a Jorge su día...una buena dosis de cosquillas lo arregla todo,la risa que nos provoca aún sin querer reír arrastra cualquier resto de mal rollo que haya en nuestro cuerpo y nos trasforma el día en el mejor de todos.

Cómo veis en la foto no puede ser más sencillo. Yo lo he hecho con tablillas de palé, se puede hacer con maderas de todo tipo o con cualquier material que se os ocurra.
Pintar las tablas y escribir vuestras propias frases. Con una grapadora eléctrica grapamos por detrás una cuerda bonita y lista para colgarla en cualquier rincón de la casa.

Ahora cada vez que las veamos nos acordaremos que los más impirtante de esta casa es que todo el que entre tiene por encima de todas la norma de disfrutar

Filosofía Merybunda: Rasgarle segundo al reloj para hacernos reír, a veces olvidamos lo más importante !ser felices!



viernes, 23 de octubre de 2015

El cafetico de los viernes. Mi orden es mi desorden.


Buenos y fresquitos (por fiiiin) días en Alicante. ¿Compartimos de nuevo un exquisito cola cao?...Vale sí, lo reconozco, mi intento de dar un paso hacia la madurez y desayunar café o té, más propio de adultos que el exquisito colacao a fracasadooooooooooo, pero es que no me vayáis a comparar...

Saboreando el primer trago y un bocadito a mis tostadas de pan de pipas con mermelada de fresa (que para eso es viernes y me permito un capricho), os comentaré que ya he desistido en mi propósito de hacerme ordenada, es tan agotador intentar algo que no eres, y es que ¿quién me dice a mí que lo adecuado es ser así?, si yo en mi desorden me ordeno bien, porque si esa pila de cuentos, que se han acumulado durante toda la semana sobre mi mesa de centro del comedor, no estuviera ahí mis pequeños "mini yo" habrían leído la mitad, porque no es lo mismo tener que buscar el mando de la tv entre cuentos, que tener que ir aposta a coger el cuento.

Ya a medio vaso y pensando zamparme aunque sea un par de chocoflakes (que para eso es viernes y el capricho puede ser doble) Os diré que sin duda ser desordenada a veces resulta agotador, porque que envidia me da la gente que siempre sabe donde deja las gafas, a mi me lleva diez minutos cada día ubicárlas...Hoy precisamente he soltado el típico chiste que se me perseguirá durante años, "No se como se me ha podido perder, con lo organizada que yo soy" y es que ¿os digo algo? en el fondo me encanta ser así, es mi personalidad, y vale sí, podría trabajar un poco en ello y esforzarme para que todo fuera más ordenado a mi alrededor, pero eso requiere mucho tiempo y entre el que tengo que sacar para el deporte, para la asociación de padres del colegio, para jugar algún partidillo con mi hijo, para cambiar 25 veces de ropa a los bebés de María y para alguna manualidad....yo descarto el que me lleva ser organizada.

Y ahora sí con el buche lleno, el vaso vacío y sintiéndome menos culpable por irme a trabajar y dejar mi casa que parece que han entrado los ladrones me despido hasta más leer.

Un placer como siempre y un sincero empujón hasta esa parte de vosotros mismos que menos os gusta o que por los estereotipos de la sociedad creéis que deberíais cambiar, que no nos engañen, no tenemos que ser iguales, sólo tenemos que querernos como somos....

Un besico y abrazos varios.


lunes, 19 de octubre de 2015

Autorretratos con recortes. Manualidad para hacer con peques

Y aquí estamos de nuevo disfrutando de pringar con los peques...




En ésta ocasión hemos decidido hacernos un autorretrato con recortes de revistas. El principio de ésta manualidad reside en María, está en la fase tijera en mano y recorto todo lo que se me cruce, y claro casi nada de lo que coge se puede cortar, a sí qué  siempre termina en regañina su iniciativa. Pues hoy he dicho recorta hasta que te salgan llagas en los dedos a ver si así se salva algún documento que sea importante...

Materiales:
- Tijeras
- Revistas viejas
- Folios en blanco
- Pegamento de barra
- Colores o ceras
- Imaginación, mucha y siempre!!!


Que me encantan los retratos es un hecho, me gusta mucho,además, que se dibujen a sí mismos porque si los observas una vez terminados te das cuenta de los que más les gusta de ellos, de lo que menos y de lo que les gustaría que fuera diferente. Por ejemplo Jorge siempre se pinta pecas, le encantan sus pecas y le gustaría tener muchas más, y el pelo muy largo.

En un folio Din A3, yo escojo éste tamaño porque en la galería de arte de Jorge son todos de ese formato, dibujamos un óvalo más o menos del tamaño de sus cara, o un poco más grandes por si se quieren poner gafotas.




De las revistas tienen que ir eligiendo ojos, nariz y boca. Al igual que retales de pelo, pendientes...Todo lo que quieran, incluso le pueden poner fondo! Los recortamos y se pegan. El pelo lo pueden pintar, dibujar o recortar y pegar, al igual que la nariz, las orejas...

Lo más importante es que les dejemos a ellos que elijan lo que quieran, que lo recorten solitos y lo peguen donde crean que quedará mejor.

Los más pequeños hacen con ésto un trabajo de percepción de las partes de la cara y aprenden a situar los ojos, la nariz, la boca, orejas...al igual que a fijarse en ellos mismos, el color de sus ojos, pelo...


María lo llevaba muy bien, todo muy cuidado, con mucha paciencia...


pero llegados a un punto se vino arriba y ya perdió la percepción, perdió el control y lo llenó todo de jirones de papel...


Lo hemos pasado en grande y lo aplicaría en personas de todas las edades, porque quedan realmente chulos! De hecho en nuestra mesa de trabajo habían edades comprendidas entre 3 y 31 años.




Fran, con 10 años, no tenía tiempo de terminar y lo dejó pendiente para el próximo día. Os aseguro que disfrutan un montón tengan la edad que tengan.

Probablemente los enmarquemos de alguna manera original y los colguemos en la entrada junto a las fotos familiares.

Espero que a partir de ahora nos leamos más seguido. Gracias siempre por seguir ahí. Besicos apretaos y saludos varios.

Filosofía Merybunda: sentarme como una niña más a recortar, pegar, dibujar...y no fijarme en si María está llenando la silla de pegamento, o si Jorge ha cortado el folio que no debía, si el suelo está lleno o no de recortes...Simplemente disfrutar de sus conversaciones, sus gestos y su compañía.