viernes, 6 de noviembre de 2015

El cafetico de los viernes

Y otra semana que se pasa como el viento de rápida....


Empezamos saboreando un humeante y delicioso colacao, hoy sola, en la silla de mi cocina y repasando la semana, me doy cuenta de lo agotada que estoy, de lo cuesta arriba que se me hacen los jueves y como los viernes, sólo por ser viernes me da la sensación de ir en patinete cuesta abajo y sin ninguna posibilidad de freno. Me sale la cancioncilla tonta del vídeo del mono..."ole los viernes...ole...tiriririri..." Y me da rabia, porque los fines de semana corren mucho, y ahora que el macho alfa trabaja tanto y nos vemos tan poco los quiero más largos...Quiero mi momento de sofá y manta aunque sea para ver hotel Transilvania, y quiero poder jugar a las cocinitas y montar castillos de LEGO, e ir a la montaña y comer y dormir más de 6 horas...

A mitad de mi taza de colacao y devorando las tostadas (que correr en ayunas 7 km da mucha hambre), en secreto os diré que hoy me he levantado con el modo ñoño encendido, me apetece estar besuqueando y declarando amores...Y es tan raro que yo amanezca en este estado que lo pienso exprimir, voy a dar besos y abrazos hasta que se me sequen los labios y se me atonten los brazos...

Y ya en los últimos tragos de mi desayuno os quiero compartir un recuerdo, el recuerdo de cuando los días eran lentos, las horas eternas y los minutos parecían tener 90 segundos, recuerdo cómo trabajando 8 horas a turno partido, mi casa estaba siempre impoluta, sin trastos, sin ropa que planchar, sin polvo...Cómo cada día tenía mi comida lista, y aún me daba tiempo a decir de vez en cuando me aburro. Y es que me pregunto yo...¿con los hijos viene incluido un acelerador del tiempo? o ¿es más bien cosa de la edad?...

En fin que ahora sí que sí, acabado un delicioso desayuno y una estupenda semana os deseo un graaaaaaaaan fin de semana y mi mayor deseo de que se os pase lento como paso de caracol.

Un abrazote y besaco grande y ñoño.

                                                                                                                                                 Merybunda